Las crónicas de un continuo despertar 

16/Junio/2017

 

Arít León Rodríguez

 

Cuando un país esta habituado a algo, cosas horribles se toman como cotidianas.

Eso me recordó la matanza que un día como hoy, el 16 de junio de 1976 tuvo lugar en Soweto, y fue origen de la sublevación contra la segregación racial en Sudáfrica: más de 500 niños y adolescentes murieron asesinados por disparos de la policía en una marcha pacífica contra la obligatoriedad de la enseñanza en “afrikaans”, la lengua de la minoría blanca en el poder.

Así hemos estado acostumbrados a soportar las humillaciones continuas de gente ignorante y sin escrúpulos, además de una nula educación jurídica y créame que estoy hastiada de tratar con sus sofismas espurios cuando justifican su neofites.

En el año de 2013 en San Cristóbal de Las Casas, Ali Roxox, estudiante de doctorado fue echada de una cafetería tras ser confundida con una vendedora ambulante, por vestir indumentaria étnica en la cafetería Oh Lalá.

Resulta que en un país mestizo, donde habemos negras, blancos, ladinos e indígenas, ¿nos indican como podemos o no, entrar a un espacio que debe su existencia a nuestro consumo?

La reserva al derecho de admisión en establecimientos mercantiles o espectáculos que dirigen su oferta al público en general es una práctica que al amparo de estigmas y prejuicios se ha venido popularizando dentro de las relaciones sociales que se generan en los procesos de consumo, y que se puede definir como el derecho o la prohibición que supone tener el dueño, representante o empleado de un establecimiento mercantil de negar el acceso a sus instalaciones a posibles consumidores, justificando dicha negación en políticas internas del propio establecimiento y en el derecho de propiedad privada.

Es decir, resultase que en Tuxtla también existen estándares de vestimenta y comportamiento para asistir a un espacio donde obviamente vas a hablar de física cuántica y gramática de alto nivel, como “La Chilanguita” donde no dejaron que una persona ingresara porque vestía un enterizo, una especie de overol negro, y botas.

Craso error.

Prohibir o limitar la entrada a establecimientos basándose en aspectos discriminadores –aunque se justifique en la famosa N.R.D.A que por si lo olvidaron es ilegal- y que impliquen de forma injustificada la falta de reconocimiento, no sólo viola las normas que protegen a las personas en su calidad de consumidores, sino que también viola derechos fundamentales como el de igualdad y el de no discriminación.

El Nos Reservamos el Derecho de Admisión lamento informarles que conforme a los principios básicos del derecho y de la razón, no puede hacerse descansar en la voluntad unilateral de los proveedores, la cual, en el caso concreto, es motivada desde prejuicios odiosos que se configuran e incitan a la discriminación.

Que la gente sea ignorante y este acostumbrada, no significa que esté bien. Es más eso sucede con generaciones anteriores al uso de la tecnología como parte de su vida. Las nuevas generaciones y quienes hemos aprendido e intentamos entenderles, sabemos que la única opción para mantenerse a flote es entendiendo que la normalidad es el conjunto de factores distintos que conforman el todo.

Ojalá sea una señal para que estas posturas se erradiquen. Mientras tanto, están las leyes para hacerlas trabajar, y los medios –todos- para evidenciar a quienes crean que en Chiapas y el mundo, existen ciudadanas y ciudadanos de segunda.