Las crónicas de un continuo despertar 

12/junio/2017

 

Arít León Rodríguez

 

A veces me preguntan porque en mi forma de escribir no apuntalo con una daga el cuello de determinada persona. Lo hago, a mi modo. Me gusta dialogar, desde estas letras comentar algunas ideas que atraviesen el papel, sin ponderarme como alguien que conoce el vórtice de todas las verdades. No es tal. Sin embargo, si existen cosas que son urgentes mencionar, son mencionadas con el nombre de quien certeramente debe ser mencionado. Vivimos en un mundo que expone las cosas con suma rapidez, y no todo es tan fácil de entender a simple vista.

Por ejemplo, podríamos decir que el VIH ha aumentado increíblemente en el contagio de personas jóvenes en Chiapas. En niñas de 13 años embarazadas, tristemente.

Me consta que existen personas activamente partícipes de la difusión de la información y la cultura de la prevención y contención del VIH, como Alejando Rivera Marroquín, por ejemplo.

Pero en casa, en redes, está el problema. Necesitamos eliminar tabús para salvar vidas, llamar a las cosas como lo que son. Aceptar a quienes están a nuestro alrededor como lo que son: seres humanos que deben ser responsables de su sexualidad, merecedores de nuestro respeto y tolerancia.

 

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Las lluvias siempre muestran una gran parte de lo que somos.

Somos asquerosos, desorganizados y bastante negligentes, es increíble la cantidad de basura que anega las alcantarillas y discúlpenme, no hay labor municipal que pueda contra eso.

Se hacen campañas de concientización y capacitación acerca de los residuos sólidos que desechamos y la gente sigue tirando basura de manera irresponsable.

Por la ventanilla, mientras caminan, en el lugar donde venden, el mundo es su basurero.

Las alcantarillas no dieron para más.

¿Curioso? Pues no tanto si ya ha pasado por ahí y ha observado que los comerciantes que están diariamente vendiendo sus verduras y frutas en lo que fue el antiguo asentamiento del mercado de los ancianos tiran todo a las alcantarillas de manera continua.

No hay por donde pase nada, con restos de lechuga, fruta, hojas, papel, cartón y demás atascado en las cloacas una vez más, llegan las autoridades y comienzan a decir que son acosados y hostigados por los fiscales.

Últimamente notamos la incidencia de tornados en el país, y no estamos excluidos. San Cristóbal de las Casas ha estado presenciando estos fenómenos con mas frecuencia que antes.

Claro las personas perjudicadas son aquellas que viven en condiciones sencillas, teniendo casas de madera y lámina. ¿Existirá algún protocolo para enfrentar catástrofes de esa naturaleza? Porque no dejan de talar los árboles y no se ve tanta reforestación por aquellas zonas, y las montañas ya están como las de acá en Tuxtla y que están cercanas a las caleras Maciel, mordisqueadas y partidas.

Duele ver cuando nos están quitando.

Entonces, ¿Quiénes resultan perjudicados?

 

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Empieza el olor a recursos, y vienen las campañas, y vienen con todo.

Me encantaría encontrarme con candidatos y candidatas que propongan desde la creación de ideas.

Inviertan mas que en apoyos y despensas, en mini talleres en donde las personas se auto empleen, reciclen y creen cosas, como ladrillos de desperdicios plásticos.

Es menos caro que imprimir cosas que la gente termina desechando. Hagan campañas que sean productivas no solo para publicidad, si no que dejen un efecto productivo real y de impacto a largo plazo en la ciudadanía. Se puede de veras.