Editorial

28/enero/2015

La Voz Comitán

 

El suceso de Grecia con Syriza, llama la atención, pues se trata de una coalición de partidos y corrientes de izquierda marcada por el populismo.

A pesar de que no son una fuerza política nueva en aquel país, el triunfo de este conglomerado ha sido calificado en Europa como un “hecho histórico” por las consecuencias que podrían derivarse para ese continente y el mundo su arribo al poder.

Es, afirman, un ejemplo que podría replicarse en otras naciones de la Unión Europea y que podría significar un cambio profundo en la composición ideológica y política en aquella región y en otras zonas del orbe. Especialmente, porque deja atrás a los viejos partidos nacionales ya repudiados y fuertemente debilitados en su mayoría en casi todas las sociedades.

Al ver este proceso nos preguntamos: ¿en México estamos ante algo similar… o la sociedad mexicana y sus partidos políticos, en el sistema electoral mexicano somos inmunes a esta ola de cambios?

Ahora mismo, la victoria y ascenso al poder de Syriza significa un fuerte impulso al partido Podemos en España. Podemos, que surgió apenas en enero de 2014, es considerado por todos los levantamientos de opinión en España como el de mayor preferencia del voto y el virtual ganador en las siguientes elecciones, a realizarse durante el presente año.

Podemos es la consecuencia político-electoral de los grandes y masivos movimientos de indignados que surgieron en 2011 y 2012 en Europa, y  especialmente en España.

De confirmar el voto el triunfo de Podemos en los siguientes comicios en España, este partido -liderado por el profesor de ciencia política de la UCM y analista político de la TV española, Pablo Iglesias, un personaje con cola de caballo, inseparables jeans y barba de días que le dan un aspecto desaliñado, más cercano a los beats de los 70-, podría dejar enterrados al Partido Socialista y al Partido Popular, las dos fuerzas que se han pasado el poder en los últimos decenios.

Syriza es más o menos lo mismo que Podemos, pero con el agregado de que su rápido crecimiento y llegada al gobierno tiene que ver con el hartazgo de los ciudadanos griegos a las medidas de austeridad y control impuestas por la Unión Europea, que han afectado el nivel de vida, empleo y bienestar de todos en Grecia durante ya casi 4 años seguidos.

En México la cosa es diametral.

Fue el PRD el partido que en América Latina se desarrolló más rápido que cualquier otro, pero en su momento cúspide no logro ganar la presidencia de la República, que ha buscado solo a través de dos candidatos en 25 años: Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador.

Ahora éste último tiene un partido propio, que regentea y al que se le van adherir muchos que se están saliendo del PRD y que siguen la figura de un caudillo, no un líder, asunto este que pueden dar un campanazo no por ideología partidista, sino por simpatía meramente.

Eso no es nada bueno para la democracia ideológica.