Pedir limosna, nueva fuente de empleo en Comalapa

28/noviembre/2014

**Diariamente se observan a decenas deambular por la ciudad, pidiendo y en casos exigiendo dinero, para no trabajar

 

Gonzalo Pérez

Frontera Comalapa

 

Nota 1 (1)En la ciudad de Frontera Comalapa, diariamente  se  ha observado  los latigazos de la pobreza extrema, que, acompañado del ocio y el alcoholismo, a decenas de personas, tanto  de la zona Sierra Fronteriza, así como connacionales de los países de Centroamérica, pues  suplican por unas monedas en abarrotes, fondas, casas, centros comerciales y en la plazuela central.

Tal y como el caso de María López, quien desde hace más de diez años, prácticamente ese es su trabajo, pedir limosnas y con la advertencia, que no recibe monedas de a peso, ni de a dos, ni de a cinco, de diez pesos para arriba. “no hay trabajo y no me queda más que pedirle dinero a la gente, sin embargo, así crecí a mi hijo Carlos,” quien hoy tiene siete años, y acompaña a su mama a esta tarea. Con sus pies descalzos, ropa maltratada y sin acudir a clases, ocupa su día por la mañana acompañar a su mama y por las tardes y noches, ir a divertirse a los cibers Y  jugar XBOX.

María, todos los días acude a la plazuela, con sus “clientes” que siempre le dan una moneda, han exhortado a María para que se ponga a trabajar y ganarse la vida dignamente, sin embargo ella únicamente se concreta a escuchar y aceptar el consejo, sin embargo nunca hace caso. Hoy el destino para Carlitos parece deplorable y amargo, pues, no sabe quién su padre y tampoco de las actitudes de su mama, que combate la pobreza   con este oficio

Así como María, cientos de personas, sin trabajo, originarias de donde quiera, se niegan a trabajar y han hecho de esta actividad su forma de vivir. Otro sector que también sacude a Comalapa, son los tomadores consuetudinarios, bebedores del alcohol de caña, más conocido como  “Chiquirín “que por su barato precio de a diez pesos la botella.

Su venta es más ágil en los antros, cantinas y abarroteras, han hecho de estos hombres piltrafas humanas y quienes ocupan todo el día  en pedir limosnas o comida y desgraciadamente no existe ningún programa de apoyo para ellos, únicamente dos o tres centros clandestinos conocidos como albergues, cuyos encargados se hacen de dinero fácil, pues las cuotas ascienden a los siete mil pesos el programa completo y las donaciones y cooperaciones así como el alimento, nunca llega a los enfermos alcohólicos

A pesar de las constantes denuncias públicas y casos de martirios y tormentos a  personas, ya encarceladas en los albergues instalados en Comalapa, la secretaria de salud, se hace de la vista gorda así como también la procuraduría de justicia del estado, pues no existe ninguna reglamentación que se observe en estos casos y así los “ topochos” deambulan por todas las calles de Comalapa, especialmente en puntos de ventas del “ condorito” haciendo focos de infección social cuyos habitantes por siempre han exigido el cierre de estos antros sin lograrlo.